jueves 18 de octubre de 2007

La Comarca Del Bajo Cinca


Al sur de las comarcas regidas por Barbastro y Monzón, el Cinca entra en la zona más baja de su valle que mantendrá, desde Alcolea-Albalate hasta su confluencia con el Segre (ya en el límite de la provincia de Huesca con la de Lérida), una altitud inferior a los 200 m. Limita al norte con la comarca del Cinca Medio, sirviendo de límite el puente de Alcolea-Albalate, al Este, con la prov. de Lérida; al Sur con el Bajo Aragón zaragozano, y al Oeste con los Monegros oscenses, ocupando el extremo sudoriental de la prov. de Huesca, dentro de la cual se sitúan la totalidad de los municipios. El Bajo Cinca comprende así los municipios cuya población se asienta sobre las terrazas que el río ha acumulado en este último tramo de su recorrido, encajadas al Oeste por los escarpes de los llanos calcáreos monegrinos (Llanos de las Menorcas, Llanos de Cardiel), sobre los que se extiende gran parte de sus términos, que al Este encuentran su réplica, a partir de Zaidín, en otras plataformas semejantes. Es una comarca que rompe los límites provinciales, de los 11 municipios 10 pertenecen a la provincia de Huesca, y Mequinenza a la de Zaragoza.

·ECONOMIA: Del total de superficie agrícola, más del 60% es tierra labrada, gran parte de ella sobre los regadíos del Alcanadre y el Cinca y, en la margen izquierda de éste, del Canal de y Cataluña. El resto es tierra de secano, en la que se cultiva cereal y viñedo. La actividad principal es la agrícola, con más de 2.989 explotaciones llevadas directamente casi en todos los casos, y que completan sus rentas con la ganadería: se censan más de 18.433 cabezas de bovino (4.000 a finales de los setenta), unas 55.200 de ovino (45.000 a finales de los setenta) y más de 500.000 de porcino entre reproductoras y de cebo. Junto a la comarca de La Litera el desarrollo de la ganadería es de los más intensos de la Comunidad Autónoma en las últimas décadas. Es de destacar el incremento del vacuno y porcino, especialmente de este último, que está llegando al máximo de instalaciones posibles, legando a crear graves problemas medioambientales (Litera Buscar voz...) de difícil solución.

Las 141.128 Ha. de tierras labradas suponen un 76% del total, muy por encima del 38% de Aragón; y las 27.888 Ha. de regadío suponen un 32,6% de las labradas, también muy superior al 17% del total aragonés. Sin embargo, en muchos municipios los cultivos de regadío superan con mucho a los de secano. La parcela media en el censo de 1992 es de 5,41 Ha. (Aragón, 3,12). Estos datos reflejan unas buenas condiciones de la agricultura de esta comarca respecto al conjunto de la Comunidad Autónoma. Agricultura y ganadería constituyen la principal actividad económica de la comarca. El desarrollo de los regadíos ha hecho posible que en esta zona se obtengan buenos rendimientos, en términos de margen bruto, que son sensiblemente superiores a la media de la Comunidad Autónoma de Aragón, tanto en lo que respecta a las explotaciones como a las unidades de trabajo utilizadas.

Debe destacarse el considerable valor de los cultivos hortofrutícolas que, pese a los problemas que conllevan: la comercialización, los incontrolables riesgos meteorológicos, la exigencia de mano de obra, resuelta con la llegada de inmigrantes, constituyen la riqueza fundamental de esta comarca, poblada, además, por excelentes agricultores, perfectamente adaptados al primoroso trabajo de la huerta y el frutal.

De los 8.206 empleos existentes el 29% se ocupa en la agricultura, otro 19% en la industria, apenas el 1% en la producción de energía y un elevado 40 en los servicios. Dentro de los servicios destaca el comercio, al ser Fraga uno de los principales centros de abastecimiento no sólo del Bajo Cinca, también de parte de los Monegros e incluso de municipios de la provincia de Lérida.

En la distribución por sectores de establecimientos y empleo, destaca la dimensión de los sectores del calzado y confección. En Fraga hay 11 empresas por encima de los 20 trabajadores, destacando los sectores 1 (86 puestos en 3 empresas), 20 (79 puestos en 3) y 7 (41 puestos en 1), así como Sarbisa, del sector 6, con 56 puestos. En conjunto, se concentran en la cabecera el 71% de los establecimientos, el 74% de los asalariados y el 45% de los autónomos de la comarca.

Dos son los elementos articuladores de la comarca:

a) El eje del Cinca que articula esta comarca natural en sentido Norte-Sur.

b) La Autopista A2 y la N II que conecta el Bajo Cinca con Zaragoza, enlazando los municipios de Monegros II y «acercando» Fraga a Zaragoza. Fraga y su entorno, debido a su situación en el extremo suroriental de la provincia y a las deficientes comunicaciones con Huesca capital, debe desarrollarse para articular (como una subcapital provincial, o cabecera supracomarcal) toda el área oriental de Huesca y Zaragoza.

A pesar del buen sistema de comunicaciones, los municipios relacionados con Monegros se hallan más alejados de 30 minutos con respecto a la cabecera, Fraga. En cuanto a la red urbana, existe un buen número de municipios (además de Fraga) de tamaño superior a los 1.000 habitantes a lo largo del eje del Cinca quedando bien estructurada esta zona. Fraga, junto con los pueblos de su inmediato entorno, a los que polariza no sólo en las funciones propias de cabecera, sino en servicios e interrelaciones cotidianas. Además de los municipios citados, hay que señalar la función polarizadora de Fraga (agricultura, servicios); por ejemplo, respecto a Mequinenza, a 17 km. y en la prov. de Zaragoza, pésimamente comunicada con su cabecera provincial, que es Caspe; y, por otra, respecto a los pueblos leridanos de Masalcorreig, Serós, Aitona, Lamarma y Soses.

Con el Cinca Medio y La Litera constituye una continuidad geográfica y las relaciones son intensas. Por otra parte, su localización en el extremo oriental de la Comunidad Autónoma, y la deficiente comunicación de los municipios oscenses con la capital provincial, determina que parte de estos municipios hayan sentido, y sientan, ciertas vinculaciones (culturales y socioeconómicas) con las comarcas limítrofes catalanas. No obstante, la Autovía A2 y la N II cada día acercan más rápidamente estos municipios a Zaragoza.

Para completar la red de interrelaciones, no puede obviarse el importante «tirón» que para la propia Fraga impone la cercanía de Lérida capital en materia de equipamientos «mayores» como los sanitarios (con importante número de partos comarcanos atendidos en el ambulatorio de Lérida) y universitarios; y como centro de comercialización, sobre todo por lo que atañe a la fruta. Se trata, en fin, de problemas importantes, extensibles a todo el contacto de la franja catalano-aragonesa, cuya planificación conjunta se hace imprescindible para ofrecer unos servicios más racionales a la población y no obligarles a costosos desplazamientos para acudir a los centros regionales.

Otra subárea dentro del Bajo Cinca la forman las tierras entre la margen derecha del Cinca y la sierra de Ontiñena, con posibilidades de riego limitadas a los aprovechamientos tradicionales del Cinca y del Alcanadre en su desembocadura cerca de Chalamera, allá precisamente donde en los primeros 70, se proyectó, entre huertas y frutales con todo el Bajo Cinca y el bajo Ebro aguas abajo, una central nuclear. El proyecto pudo ser evitado gracias a una de las más vigorosas oposiciones populares en los anales de la lucha antinuclear, organizada a partir de CO.A.CINCA (Comunidad de Afectados por la Central Nuclear del Cinca), primera en el tiempo entre las beneméritas sociedades populares comarcales.